Cuentos, relatos, poesía…




lunes, 16 de enero de 2017

el escondite



La habitación es pequeña y abuhardillada. Las paredes están empapeladas en amarillo pálido y el suelo es de madera antigua. En una estantería junto al escritorio se amontonan novelas, libros de poesía y biografías. Dos sillas Art Decó y una lamparita de latón decoran la estancia. Destaca sobre la mesa un viejo calendario con una imagen de la estatua de la libertad, comprado como recuerdo en algún viaje. Para acceder hay que subir por una estrecha escalinata sin barandilla y una vez arriba tantear con la palma de la mano hasta encontrar el interruptor de la luz.

Es un lugar especial. Desde allí no puedes ver las estrellas ni respirar el aire tranquilo de la noche, no se ve el horizonte ni la lejanía. No es un lugar para soñar. Es un escondite, un secreto, un lugar para pensar.

Algunas noches el sonido monótono e incesante de las teclas retumban por toda la casa.  Otras, en cambio, el silencio inunda el espacio y las teclas suenan frías y distantes. 


Sin embargo, al igual que una pócima, la escritura libera el vapor que encerrado bajo llave hubiera sido capaz de corroer hasta el más puro cuerpo metálico. 


martes, 9 de agosto de 2016

mármol travertino




Miles de gotas de agua discurren por la cascada como las letras de mis palabras. Un corte en el cauce provoca el fuerte desnivel por el que se precipitan, caen al vacío y se dispersan.  Pero la brutal caída produce un hermoso espectáculo. Un sonido ensordecedor que retumba más allá de lo esperado, una bruma permanente que envuelve el río y en ocasiones un arco iris que corona el desmoronamiento del agua. Bajo las aguas, en secreto, la erosión y el caos ha producido un bello endurecimiento en la roca llamado travertino.

domingo, 27 de marzo de 2016

Un paseo por las nubes



Subí la montaña sin levantar la vista del suelo. Los guijarros y el sol del mediodía hacían incómoda la caminata. El aire frío cuarteaba la piel y las botas pesaban. Había entrenado durante meses con ejercicios y rutas de largos paseos, sin embargo no había adquirido la preparación física necesaria. Solo disponía de la determinación, mi deseo era alcanzar la cima de aquella montaña, llegar arriba. Después de largas horas de ascenso, exhausta la coroné. 

De pronto el paisaje había cambiado. Los picos de los montes habían quedado hundidos en el valle, aplastados por el manto azul del cielo y las nubes se deslizaban por las laderas cubriendo todo de blanco. La quietud era infinita y el sol era una luz que guardaba silencio.

Abrí la mochila donde llevaba las sandalias y el vestido, me puse las gafas y entonces me volví liviana al igual que las nubes que acariciaban la cima de la montaña. 



Rapiña: cierto delito que se comete con violencia





Hay un águila en el cielo. Planea extendiendo las alas, majestuosa, aprovechando la fuerza de los vientos. De pico grande, puntiagudo y fuertes garras. Vuela confiada de su poder. Su vista extremadamente aguda le permite captar ínfimos detalles que para otros pasarían desapercibidos. Posee dos puntos focales en sus ojos, uno para mirar de frente y otro para localizar la mirada hacia los costados, escudriñando en la distancia. Apostada en lo alto observa. Cuando veas que gira en círculo es porque ya ha acorralado a su presa.


Dicen que es símbolo de Majestad y Victoria sin embargo no deja de ser un ave de rapiña y para colmo carroñera.



martes, 8 de marzo de 2016

ellas




Es invierno pero en las calles sobresalen los gorros y bufandas de colores. Son ellas, subidas a los tacones que las hacen parecer más altas y delgadas. Melenas largas en dos tonos, aclarados en las puntas; gloss, y uñas fucsias. Sonrisa perpetua.

Un grupo de ejecutivos sale de la oficina a tomar café, los estudiantes se dirigen a la biblioteca, un policía, trabajadores que subidos a un andamio sudan a pesar del frío, un deportista en bicicleta... Y ahí están ellas adornando el paisaje.

Alguien les ha colgado el letrero y ha puesto límite a sus derechos.

sábado, 27 de febrero de 2016

máscaras en el cielo




A 120 km/h sopla el viento. Pareciera que alguien lo persigue. 




Silba. Es un chirrido agudo, molesto, espantoso. A su paso los tiestos caen al suelo, los cubos de la basura vuelcan y los andamios peligran. No hay nadie que transite por la calle, la gente vigila desde las ventanas y se pregunta por el absurdo sentido  de este fenómeno. El sol calienta la superficie, la lluvia refresca el ambiente, la noche permite el descanso y el arco iris, simplemente adorna. La tempestad es como el niño malcriado que llora cuando no consigue lo que quiere, llora y grita pero nadie puede complacerlo. Provoca daños incalculables, irreparables y la única manera de protegerse es esconderse hasta que su furia se haya debilitado, hasta que se hayan consumido sus energías y se desvanezca por agotamiento. Una sobrecarga compuesta de celos y rabia lo inunda y su fuerza es destructiva y triste. Dicen que en su origen está la diferencia de presión entre dos puntos, cuanto mayor sea esta diferencia, mayor será la fuerza que despliegue para encontrar el equilibrio. Pero yo creo que esto son excusas, y que simplemente le puede su ego.

lunes, 30 de noviembre de 2015

sueña



El sol duerme, las estrellas brillan, y la luna vigila.

Puedes descansar tranquilo. Duerme, nadie va a perturbar tus sueños. Cierra los ojos y sueña. Todo lo que te rodea no existe, es sólo una ilusión, intenta tocarlo y verás cómo se desvanece. Apártalo lejos de ti y deja espacio para que otras imágenes ocupen ese lugar. Deja que otros colores más claros te iluminen.

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