Cuentos, relatos, poesía…




miércoles, 5 de junio de 2013

Adios amigo



Caminas solo porque no hay nadie junto a ti. Si, sé lo que vas a decirme pero todas esas personas que se cruzan contigo no te ven, tú no eres nadie para ellas. Bellas, altas, atléticas, todas con la misma sonrisa extraña.  Es un camino árido el tuyo y tus pies se arrastran ya sin fuerza. Tienes la garganta seca, dañada porque has gritado pidiéndoles ayuda, te has asido de su cuello, pero es igual porque son impasibles. Llegaste a golpearles con fuerza en tu desesperación y rasgaste sus ropas, pero sólo obtuviste desprecio. Recuerda, recuerda que hace tiempo que ya te lo decían, pero tú no hacías caso, no supiste atender sus normas, no supiste entender su lenguaje y eso es lo que te queda, la soledad, el ostracismo, la inanición. Es el camino que has elegido, has elegido viajar solo y ha llegado tu hora. Tienes un abismo ante ti y qué harás. No creo que lo logres, estoy seguro de que no. El paso es resbaladizo y a los lados una profunda depresión y  un furioso torrente de gélidas aguas te amenazan. Venga, date la vuelta, únete a ellos o acabarás muerto. Eres tozudo y no quiero seguir contigo, dejaré que corras tu suerte. Siempre intenté ayudarte, ser tu amigo, pero tú nunca me quisiste, creo que nunca me escuchaste. Adiós amigo. Siempre te recordaré, el último hombre que conocí, esa especie débil, que llora cuando su frágil cobertura se rasga por accidente, que nubla su expresión a la mínima contradicción y que es tan quebradizo que necesita el calor de sus homónimos  tanto como el alimento para subsistir. Una especie en decadencia, una especie a extinguir, una especie acabada. Y tú fuiste el último.

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